jueves, 27 de mayo de 2010

Carlos Fuentes.

Carlos Fuentes Macías. (Panamá, 11 de noviembre de 1928). Escritor mexicano. Su infancia transcurre en un ambiente cosmopolita entre Argentina, Chile, Brasil, Estados Unidos y otros países iberoamericanos. Estudia Derecho en México y en Suiza y trabaja en diversos organismos oficiales hasta 1958. Paralelamente, funda y dirige junto a Emmanuel Carballo la Revista Mexicana de Literatura y colabora en Siempre; en 1960 funda también El Espectador. A los veintiséis años se da a conocer como escritor con el volumen de cuentos Los días enmascarados (1954), que recibe una buena acogida por parte de crítica y público. Tras obras como La región más transparente (1958) o Las buenas conciencias (1959) llega La muerte de Artemio Cruz (1962), con la que se consolida como escritor reconocido. Su extensa novela Terra nostra (1975), que le lleva seis años escribir y con la que se da a conocer en el mundo entero, recibe el Premio Rómulo Gallegos de 1977. En 1982 aparece su obra de teatro Orquídeas a la luz de la luna, que se estrena en Harvard y critica la política exterior de EEUU. Recibe el Premio Miguel de Cervantes en 1987 y ese mismo año es elegido miembro del Consejo de Administración de la Biblioteca Pública de Nueva York. En 1990 publica Valiente mundo nuevo y en los años posteriores es condecorado con la Legión de Honor francesa (1992), la Orden al Mérito de Chile (1993) y el Premio Príncipe de Asturias (1994), entre otros numerosos honores. Entre los demás premios que ganó está también el premio Real Academia Española.

Trabajo de El guardián entre el centeno.

AUTOR:

Jerome David Salinger creció en Manhattan e hizo tres años de estudios en la Academia Militar de Valley Forge, en Pensilvania. En 1939 asistió a un curso de narrativa corta en la Universidad de Columbia y escribió críticas de cine para la revista estudiantil .Comenzó su trayectoria literaria escribiendo relatos para revistas de Nueva York: Story, Saturday Evening Post, Esquire y The New Yorker, en la década de 1940 (Es algo parecido a como empezaron otros escritores ya citados en clase.); publicó además dos capítulos de lo que posteriormente sería El guardián entre el centeno antes de alistarse como voluntario para combatir en la Segunda Guerra Mundial. Participó en el desembarco aliado en Normandía (1944) como soldado de infantería y durante sus primeros meses en Europa escribió algunos cuentos; testigo de los horrores del combate, estos hechos le dejaron una profunda huella emocional e incluso estrés postraumático, lo que se percibe en algunos de sus relatos, especialmente "Un día perfecto para el pez banana", sobre un ex soldado suicida, y también "Para Esmé", con amor y sordidez, narrado por un soldado traumatizado. Salinger tuvo dos matrimonios y los dos acabaron en divorcio y tras esto le empezó a interesar el budismo zen. J.D sufría de glosolalia (inventarse palabras adjudicándole un significado) y se bebía su propia orina (Esto de verdad que me ha llamado la atención porque mira que he visto cosas raras de algunos escritores pero esto ya es pasarse.) Tuvo una hija llamada Margaret Salinger quien publicó un libro llamado "Confesiones" en el que confirma lo de la orina, la glosolalia, que rara vez tenía relaciones sexuales con su madre, la tenía como una “prisionera virtual” y se negaba a permitirle ver a sus parientes y amigos. Falleció de muerte natural el 27 de enero de 2010 (No sabía que había muerto hace tan poco... R.I.P.).


OBRA:

Holden Cauldfield le echan de su escuela (Pencey) por sacar malas notas. Se fue a despedir del seños Spencer, su profesor de historia que estaba enfermo, y de su mujer. El señor Spencer le echó un sermón de porque le había suspendido y de su futuro y al final Holden se fue muy deprimido. De ahi volvió a Pencey y estuvo un rato con su compañero de habitacion al que consideraba un idiota (Es creo yo el primero de tantos en toda la novela al que llama idiota) quien había quedado con una amiga de holden a la que no veía desde hace mucho tiempo (A lo largo de la obra vas viendo de que Holden es muy amable con las mujeres pero con los hombres es mas arisco y antipático). Después estuvo hablando con otro chico antes de irse a Nueva York, donde se alojaría en un hotel. Saldría todas las noches que estuvo allí gastándose todo el dinero que llevaba encima y poniendose como una cuba (La verdad es que le entiendo, pensando como él yo también pasaría todas las noches de bares) y hubo un momento en que contrató a una prostituta con la que no hizo nada y esta le exigió 5 dólares más de lo que costaba el servicio y él, evidentemente, se negó a pagarle más. Esta misma chica llegó con un hombre llamado Maurice y le obligó a pagarle esos 5 dólares (La verdad es que esta parte no me sorprendió nada que la hubiera puesto porque Holden tenía unas ganas locas de perder la virginidad). Llamó a una ex novia suya para quedar y al final acabaron discutiendo porque uno queria una cosa y el otro otra. Después de quedar con otras personas decidió ir a ver a su hermana Phoebe (Esta parte me gustó porque ver que un chico que piensa que todo el mundo es idiota y luego ver con la dulzura que trata a su hermana a mi sinceramente me ha llegado). Cuando llegó a su casa ambos se alegraron mucho de verse, aunque cuando Holden le contó a Phoebe lo que tenía planeado hacer, esta se enfadó con él pero luego ya no estaba enfadada (Se nota que le quería) y quedaron en verse antes de irse Phoebe al colegio para despedirse porque Holden se iba. Al llegar Phoebe, llegó con dos maletas suyas y decía que se quería ir con él, Holden se negó y Phoebe se volvió a enfadar, aunque le seguía por donde quiera que fuera (Que mona la niña jaja). Holden la llevó al zoo porque sabía que le gustaba y luego la invitó al tiovivo. Al final del libro Holden dice que está enfermo y que ahora echa de menos a todo el mundo.


PERSONAJES:

El personaje principal claramente es Holden, pero creo que el personaje que provoca que Holden se mueva por esos sitios es Phoebe porque sin ella el final de la obra sería otro muy distinto. Puedo aprender de este personaje que al ser pequeño, aunque no tengas muy claro lo que vas a hacer, puedes ser capaz de dejar todo por alguien al que quieres.



ESTILO:

El lenguaje que tiene la novela es un lenguaje coloquial propio de un adolescente como Holden, la novela está narrada en primera persona por Holden. Creo que, si no se ha hecho ya, se podría hacer una película de esta novela perfectamente, aunque no se verían reflejados del todo los pensamientos de Holden tan bien como en el libro.



CONSTRUCCIÓN DE SENTIDO:

La verdad es que no sé qué poner aquí porque a mí no me ha pasado nada por lo que pasa Holden ni tampoco conozco a ninguna persona que le haya pasado algo parecido, al menos que yo sepa. Solo puedo decir que en vez de irse del colegio se podría haber quedado allí y haber afrontado el problema.

lunes, 8 de febrero de 2010

George Perec.

Perec nació el 7 de marzo de 1936 en París. En 1941 el pequeño Georges fue enviado por su madre a Villard-de-Lans en un tren de la Cruz Roja, siendo bautizado con el nombre francés de "Pérec". El resto de la guerra lo pasó al cuidado de sus tíos paternos que en 1945 lo adoptaron formalmente.


Comenzó colaborando con las revistas literarias La Nouvelle Revue Française y Les Lettres Nouvelles, mientras estudiaba historia y sociología en la Universidad de la Sorbona. Se casó en 1960 con Paulette Petras con quien se trasladaría durante un año a Sfax, en Túnez, donde ella trabajó como profesora. A partir de entonces trabajó como archivero en un Centro de Investigación de Neurofisiología, donde permaneció hasta 1978.

En 1965 ganó el premio literario Renaudot por su novela Las cosas. Una de las principales influencias en su estilo es la del grupo literario Oulipo fundado por Raymond Queneau, al que Perec se unió en 1967.

Perec empezó a trabajar en una serie de obras de radioteatro a finales de los años sesenta. Posteriormente se introdujo en el mundo del cine: su primer trabajo estaba basado en su novela Un Homme qui dort, codirigida por Bernard Queysanne, con la que ganaron el premio Premio Jean Vigo, en 1974. Perec también se dedicó a la creación de crucigramas para Le Point.

La publicacíón de La vida, modo de empleo, en 1978 le trajo el éxito financiero y de crítica, y le permitió dedicarse plenamente a la literatura. Con ella ganó el Premio Médicis. En 1981 permaneció en la Universidad de Queensland, Australia, donde trabajaría en su obra inacabada 53 Jours (53 días). Poco después de su regreso de Australia se le diagnosticó un cáncer de pulmón, del que murió un año después.

Algunas de sus obras son:

- Les Choses (las cosas), primera obra escrita por Perec.
- La disparition (La desaparición) es una novela de intriga, donde no aparece ni una sola vez la letra E, la vocal más frecuente en el francés.
- Je me souviens (Me acuerdo) lista de cosas entrañables para el recuerdo de su generación.

martes, 26 de enero de 2010

Cuento de homofobia.

Este es un cuento que he escrito para el día de la paz pero quería meterlo tambien aquí. Espero que os guste.

Desde los cuatro años recuerdo perfectamente los días que pasaba en el colegio. Me juntaba con todas las personas de todas las clases porque quería ser amigo suyo. Me caían bien todos los chicos y chicas de mi edad.


A medida que iba creciendo conocía gente nueva con quien jugar en los recreos, especialmente chicos.

Cuando llegué a segundo de primaria conocí a un chico que me cayó también muy bien, pero me cayó mejor que los demás. Empecé a hablar con él y nos hicimos muy buenos amigos.

Poco a poco me empecé a ir sólo con él en los recreos, bueno, con él y con sus otros amigos.

Cuando cumplí los diez años ya empezamos a salir juntos a la calle y hablábamos de nuestras cosas. Él me contaba que le gustaba una chica de clase y no paraba de hablar de ella. Yo sólamente escuchaba, no decía nada, pero sabía que tenía celos de ella.

A los once años me dí cuenta me dí definitivamente cuenta de que era homosexual porque las chicas no me atraian como los chicos y me atraian mucho más ellos, pero no se lo dije a nadie.

Llegamos a primero de la E.S.O. y todavía no le había contado a nadie que era homosexual, ni siquiera a mi mejor amigo.

Llegó el día en que él le pidió salir a la chica que le gustaba y ella dijo que sí. Me lo contó muy contento y me dio un abrazo. Me dieron ganas de no soltarle en ese momento.

Cada día tenía más celos de esa chica y me entraban ganas de golpearla hasta que cayera al suelo. Me arrebató al chico que me gustaba. Me había enamorado de él.

Pasaban los meses y con los meses pasaron cuatro años. En cuarto de la E.S.O. todavía seguían juntos y yo seguía destrozado aunque no lo demostrara, pero llegó un día de a mediados del primer trimestre de cuarto en el que cortaron. Me lo contó ése mismo día por la tarde cuando estabamos en la calle. Me explicó el porqué, pero no quise enterarme, estaba muy contento.

Llegada la noche nos sentamos en un banco y decidí que había llegado el momento de decirle mi orientación sexual y no esperé más.

- Escucha... Te... te tengo que decir algo...- me puse nervioso.

- Si, dime.- todavía más nervioso. no me salían las palabras.

- Soy... Soy...- me trabé.

- ¿Qué te pasa?- se acercó a mí y me pasó la mano por encima del hombro. No aguanté más tiempo. Le dí un beso en la boca y seguidamente me apartó de un empujón.- ¿Qué coño haces?- me dijo muy molestado y se marchó de allí hecho una fiera. Yo me eché a llorar y volví a casa todavía llorando.

Me desperté a la mañana siguiente y pensaba que me iba a pedir perdón por cómo se comportó, estaba totalmente seguro de ello. Llegué a clase y le ví hablando con sus amigos y riendose con ellos. Me acerqué a él y le toqué el hombro.

- Hola.- le dije con una sonrisa. Me miró y se ve que no se alegró mucho de verme.

- No me toques maricón. Largo de aquí, no te quiero a mi lado.- esas palabras me partieron el corazón.

- ¿Qué te pasa?

- ¿A mí? ¿Qué te pasa a tí? Que callado lo tenías ¿eh? Fuera de aquí. No te quiero ver.- empecé a llorar.

- Perdoname por favor. No pretendía...

- ¡Fuera!- me interrumpió y me dio un empujón tirandome al suelo. Toda la clase empezó a reirse de mí por estar llorando en el suelo. Me levanté y salí corriendo de clase sin importarme que me perdiera instituto. Me senté en un banco de la calle y empecé a llorar como loco. Me sentía muy mal por todo lo ocurrido. No paraba de pensar en cómo reaccionó él al llegar yo a clase. Pensaba que iba a aceptarme tal y como era, que lo hablaríamos y nos perdonaríamos mutuamente, él a mi por besarle y yo a él por reaccionar así. No me esperaba esa reacción de él. Había soñado tantas veces con él que lo había convertido en parte de mi vida y se día mi vida se rompió en pedazos.

Estuve toda la mañana llorando en aquel banco hasta que llegó la hora de salir del instituto. Volví hacia la puerta porque mi casa estaba por allí y casualmente me encontré con los de mi clase que cuando me vieron empezaron a reirse de mí y a llamarme maricón. Entre aquel corrillo también estaba él y era el que más se reía y me insultaba. Me tapé la cara para que no me vieran llorar y empezaron a insultarme a gritos. Corrí para alejarme de ellos y los dejé atrás.

Llegué a casa y me encerré en mi habitación, ni siquiera comí, estaba destrozado y humillado.


Llegada la tarde mis padres fueron a trabajar y yo pensé sin parar de llorar que si lo que había vivido ese día era el futuro que me esperaba en mi vida, era mejor no vivirla. Preparé un nota explicando todo lo que pasó y fuí a la cocina a por un cuchillo, me arremangué la manga de la camiseta y puse la hoja del cuchillo en mi antebrazo. Me atravesé el brazo con la hoja y emití un gemido de dolor. La sangre salía de la herida a borbotones y mientras me desangraba recordé todos los momentos que pasé a lo largo de mi vida, pero sobre todo no me podía quitar de la cabeza lo que sucedió ese día, mi vida se destrozó simplemente por mostrarme tal y como era. Caí al suelo de rodillas y luego caí tumbado. Me empecé a "dormir" y ya no sentía nada, solo frío. Una lágrima cayó de mi ojo al suelo y ahí acabó todo. Acabé muriendo de una manera de la que no me imaginaba que moriría: llorando por mostrarme como lo que era, un homosexual.

miércoles, 13 de enero de 2010

Hemos vuelto.

Como ha pasado el tiempo, y te ha sentao tan bien,
ahora hay que levantarse, ahora hay que volver.
Seguir con la rutina aunque no se quiera hacer
he vuelto y os deseo a todos un felíz 2010.

Vuelta al insti chicos (por desgracia) aver si este trimestre es mejor que el anterior jeje.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Mis tres blogs.

Primer blog: He escogido el blog de Noelia Santacruz porque me llaman mucho la atención todo lo que pone, las entradas, las fotos,... Yo creo que esta chica se ha esforzado y se merece mi aprobación como muy bien.

Segundo blog: He escogido el blog de Mario por lo llamativo que también resulta, esos colores que pone y esas cosas. Las entradas de Mario también son bastante buenas por lo tanto mi valoración para este chico es bien.

Tercer blog: Por último voy a escoger el de Jose Alberto porque ha subido algunas cosas que me han gustado como la entrada de Genghis Khan. Mi valoración para este chico es bien.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Un cuentecito.

Voy a poner esta vez un cuento de los míos. El cuento surgió de una conversación y de un poema de Shakespeare. Se lo quiero dedicar a una persona muy especial para mí: mi novia, ya que sin ella no hubiera escrito (al menos bien) este cuento. Espero que os guste.

Erase que se era un hombre que vivia en un pueblo rural. Aquel hombre era jardinero y dedicaba todo su tiempo a sus plantas. Tenía un jardín en el que tenía flores de todo tipo, margaritas, petunias, tulipanes, geranios,... Tenía un jardín repleto de flores de todos los colores. La gente que pasaba por delante de su jardín se maravillaba al ver tantos colores en un espacio tan pequeño. El hombre trabajaba en una pequeña floristería que tenía justo en frente del jardín y allí vendía a la gente las flores que exponía en su bello jardín.
Cada día el hombre se levantaba y salía de su casa a dar un pequeño paseo antes de irse a la floristería. Siempre seguía la misma ruta de siempre: salía de casa, andaba por la avenida, giraba a la derecha, seguía recto y al encontrarse con un gran zarzal daba media vuelta y volvía. Una mañana, cuando andaba despreocupado dando el paseo como de costumbre, al fijar la vista en el zarzal pudo distinguir un brillo sutil por dentro de las espinas, como si el zarzal tuviera rocío por dentro. Fascinado por aquel brillo se acercó más al zarzal y vió la causa del brillo: una rosa roja preciosa. Supuso que el rocío había llegado a la rosa por medio de una filtración entre las espinas y, como encantado por el brillo de las gotas de agua o por aquel color tan vivo de los pétalos de aquella rosa, volvió a casa, cogió una navaja y una maceta con tierra, volvió al zarzal y cortó la rosa para llevarsela a casa. Al llegar a casa con aquella rosa la colocó junto a la ventana y la regó un poco. Se quedó contemplandola un rato, comtemplando el color de aquellos pétalos rojo intenso, como si fuera sangre. Se quedó fascinado al ver aquella hermosura en una simple flor. Al momento se dio cuenta de que se había entretenido mucho tiempo y de que no había abierto la floristería, salió por la puerta y fue a su floristería. Una vez allí, cada vez que tenía tiempo, echaba un vistazo a la ventana para vigilar la rosa.
Pasaban los días y el jardinero cada vez miraba con más ganas la flor y la regaba con más ilusión que otros días. Hubo días en los que no abría la floristería solo para mirar aquella rosa. Pensaba en el efecto que le producía ver aquella flor, en las emociones que sentía al tocarla, al acariciarla, al olerla.
Durante mucho tiempo tuvo sueños, sueños en los que aparecía él sentado en el suelo del campo y detrás de él aparecía una mujer bellísima que empezaba a acariciarle. Miraba a esa mujer y tenía los labios de un color intenso como los pétalos de la rosa, el mismo brillo del rocío en sus ojos, acariciaba sus mejillas y sentía la delicadeza y frescura de los pétalos de la rosa y olía sus cabellos y era el mismo aroma que desprendía la flor. El jardinero pensaba sobre esos sueños.

- ¿Es posible- decía- que haya encontrado mi razón de vivir en una simple flor? Al principio me parecía una simple rosa, hermosa pero sencilla, como todas las demás, pero ahora siento lo inexplicable al mirarla, al tocarla, al olerla. ¿Me estaré obsesionando con una insignificante rosa? Es de locos pensar eso, pero en parte es cierto. Tengo sueños con una mujer con algunos de los rasgos de esta rosa, pero ¿por qué? ¿Habré encontrado la mujer que siempre he amado y siempre he estado esperando en una flor?

Cuanto más se planteaba esas cosas más se obsesionaba, era verdad, los sueños y aquella flor le hacían sentir lo inexplicable. Por una temporada empezó a plantearse estar enamorado de la rosa, pero eso sí que era de locos. Se estaba volviendo un poco chiflado por la obsesión que tenía. Empezó a comer sólo dos veces al día y a beber lo justo para mantenerse vivo. La mayoría del tiempo que tenía lo empleaba en recordar aquella mujer mirando y acariciando la flor.
Un día decidió irse del pueblo a buscar a ese amor soñado con el que se obsesionó. Al irse se llevó la rosa consigo.
Pasaron los días, las semanas, los meses, los años y el jardinero jamás apareció. No se volvió a saber nada de él. Para recordarle solo les quedaba su jardín ahora marchito y un cartel en la puerta de la floristería que ponía "CERRADO".